COMPAÑERA SOLEDAD
Cuando sientes que el silencio
te contempla
y que su frío te desvela.
Cuando rozas su aliento gélido de palabra
y caes en el oscuro subterfugio de su morada.
Y no te ves ni a ti mismo.
Cuando los sentimientos se vuelven
gris ceniza de pleamar
y te encuentras como una colilla
sin humo, ni tabaco,
tan solo una colilla
que rueda sin parar.
Cuando el aire te impide respirar
y te notas caer a un mar sin agua
y ríes de alegría,
porque solo eres un trozo de papel.
Es cuando salpicas con tu sonido aciago
a tu mundo interior, aletargado y diáfano
y vuelves la mirada
y tan solo estas
con tu soledad,
tan sola.
Cuando te asomas por tu ventana
y encuentras aquello que olvidaste
o dejaste perdido en el tendedero
del recuerdo.
Se te escapan los momentos
y se vuelven azúcar quemado
y al momento caramelo dulce de deseo.
Cuando crees que todo
no es más que un suspiro
descompensado y errático
y tú, tan solo el aire perdido en cada respiración.
Silban a lo lejos
tarareando viejas canciones,
de grandes gestas y grandes derrotas
y a la vez golpean suaves maderas
creando ritmos de marchas ciegas.
Cuando ya no importa
ni el donde,
ni el ahora,
ni el después
y caer
es caer.
Y todo se vierte desde tu tablero de cuadros
y se convierte en un juego de damas,
donde el comer por comer
gana el sentido al masticar.
Y donde callar a veces te hiere
por los sonidos que guardas,
tan solo,
solo
te encontrabas,
con tu soledad compañera de viaje
y con tu simple y llano respirar.
Cuando sientes que el silencio
te contempla...
Rúben M.A.